Entrevista a Rosa Laparra, Presidenta de la Asociación de Vecinos Gent de Ruzafa.
Publicado por MCarmen Franch en

Fotografía Mª Carmen Franch
Entrevista a Rosa Laparra, Presidenta de la Asociación de Vecinos Gent de Ruzafa.
Estoy aquí en nombre de la Asociación de Vecinos Gent de Ruzafa, no Russafa ni Gente. Había vecinos que proponían poner un nombre en valenciano, y otros vecinos, en castellano, y finalmente se aprobó que el nombre de la asociación estuviera compuesto por una palabra en valenciano y otra en castellano, y así nació GENT DE RUZAFA
Entrevista realizada por Mª Carmen Franch, el 01/06/2026.
¿Cuando nace la asociación y por qué?
R.L: Estoy aquí en nombre de la Asociación de Vecinos Gent de Ruzafa, no Russafa ni Gente. Nuestra asociación se constituyó en el 2003, pero ya llevábamos trabajando dos años antes. Se convocó una asamblea con los vecinos que teníamos los mismos problemas y entre otras cosas se aprobó crear la asociación. Había vecinos que proponían poner un nombre en valenciano, y otros en castellano, y finalmente se aprobó que el nombre de la asociación estuviera compuesto por una palabra en valenciano y otra en castellano, y así nació GENT DE RUZAFA. Siempre lo escriben mal, porque creen que nos hemos equivocado, bueno, esa es la anécdota.
Gent de Ruzafa se creó con la condición de no cobrar cuotas. Los gastos los pagamos nosotros, no pedimos subvenciones, y nuestro fin es informar, asesorar, ayudar y defender a los vecinos en las cuestiones relacionadas con el objetivo principal de la asociación, defender la calidad de vida básica de los vecinos de nuestra zona, principalmente en lo concerniente a los servicios para con el ciudadano.
Esta asociación surge por los problemas que había en el barrio en aquella época, que no son exactamente los mismos que hay ahora. Entonces en el barrio, había solo una Asociación Ruzafa-Gran Vía, a la cual nos dirigimos y nos afiliamos, se dio la circunstancia de que había una serie de problemas que ellos consideraban que no podían defender y ese fue el motivo por el que nació Gent de Ruzafa.
En aquellos años, en Russafa, había muchos pisos por restaurar, fincas por rehabilitar y casas cerradas, lo cual dio lugar a que estas viviendas sirvieran, de forma ilegal, para que jóvenes en situación irregular, acudieran a la zona y se introdujeran a través de aquellas viviendas, en algunos patios de manzana, entre otras cosas, produciéndose conflictos y robos en el vecindario. Los vecinos afectados, generalmente mayores y que venían de otra época, tenían miedo y no querían denunciar porque pensaban que se complicarían la vida.
En aquellos momentos para las asambleas y convocatorias generales nos cedían el local parroquial, no teníamos ni tenemos sede, allí nos reuníamos numerosos vecinos, se comentaban los problemas y se tomaban decisiones de actuación.
Tuvimos la suerte de contar con la generosidad de varios vecinos que se encargaban de ayudar a otros vecinos para presentar las denuncias en el ayuntamiento y/o realizar otras gestiones. En la actualidad seguimos actuando de forma parecida.
Nuestra asociación actuaba y sigue trabajando en la zona que va desde la calle Filipinas, Peris y Valero hasta el mercado de Russafa y G.V. Germanías, zona donde más casas viejas había y plantas bajas que se podían alquilar por muy poco dinero debido al estado de abandono de las fincas. Entonces vino el segundo problema importante, en la zona se fueron estableciendo almacenes (no tiendas) de artículos “todo a cien” y otros, que no cumplían con la normativa local, llegaban los camiones por la noche y de madrugada a descargar la mercancía, las plantas bajas que utilizaban de almacén las llenaban de productos hasta el techo, era un nido de cucarachas y lo más importante un peligro en caso de un incendio. En cuatro o cinco calles se concentró este tipo de negocios convirtiéndose en, prácticamente, un polígono industrial ilegal.
Otro problema eran las peleas entre aquellos jóvenes que acudían por las tardes/noches, la inseguridad en el barrio por robos y altercados, la venta de droga, la falta de supervisión de la actividad comercial y licencias, la suciedad. Vivir en la zona que había sido tranquila y deseada, pasó a ser todo lo contrario. El trabajo de nuestra asociación fue ejemplar gracias a todos los vecinos que le dedicaron su tiempo y trabajaron por el barrio. Se consiguió presentar más de 300 denuncias justificadísimas. Muchos vecinos del barrio se fueron a vivir a otras zonas. Y hubo un previsible y camuflado movimiento inmobiliario.
En todo ese tiempo mantuvimos múltiples reuniones con la Policía Local y Nacional, incluso con los bomberos y llegamos hasta el Delegado del Gobierno. Se nos escuchó y al final se puso en marcha un plan de choque, a través del cual los dos cuerpos de policía trabajaron juntos. Ello hizo que poco a poco el barrio volviera prácticamente a la normalidad.
Con la actuación del vecindario y gracias a nuestra asociación se pudo trabajar para hacer que las instituciones dedicaran mayores recursos y trabajaran para resolver los problemas que impedían una mínima calidad de vida en parte del barrio, de ahí la importancia de las asociaciones de vecinos.
¿Qué problemas tenéis actualmente?
R.L: Las zonas acústicamente saturadas. Es un problema que surge por la concentración de negocios como bares, restaurantes, locales de copas, discotecas… en una misma calle o zona reducida. Lo vimos venir por lo ya sucedido en otros lugares de la ciudad como en el Carmen. Locales situados cerca del centro, pertenecientes a edificios en malas condiciones, baratos de alquilar y acondicionar. Aquí los almacenes se trasladaron a polígonos y los locales alquilados para montar bares, pubs, restaurantes y alguna discoteca. Llegó lo que tenía que llegar y tenemos la ocupación de la vía pública como si se tratará de una zona dedicada al ocio masivo.
Antes de que este cambio de uso ocurriera, nuestra asociación planteó el control de la concesión de licencias para esta clase de negocios teniendo en cuenta la separación necesaria entre ellos. La respuesta del Ayuntamiento, en aquel momento, que gobernaba Rita Barbera, fue que esa propuesta era muy complicada de gestionar y que no se podía hacer en ese momento. Si se hubieran puesto esas medidas en su día, el problema se habría reducido considerablemente.
Desde la Federación de Asociaciones de Vecinos con la que trabajamos, seguimos luchando para que reviertan los problemas derivados del comportamiento de las personas que ocupan la vía pública y que son los clientes de los locales mencionados. Seguimos trabajando con ambos Cuerpos de Policía; se ha cambiado la normativa en cuanto a la utilización de la vía pública; pero, lamentablemente no hay bastantes policías que puedan vigilar y hacer cumplir las ordenanzas y normativas.
Te puedes encontrar con doscientas personas en algunos cruces de calles todos los fines de semana y en cuanto hace buen tiempo cualquier día de la semana. La contaminación acústica se ve incrementada por el número de personas que se concentran, la bebida y las ganas de fiesta, conlleva que hablen y rían cada vez más alto a medida que va pasando el tiempo. El sonido va hacia arriba y rebota en las paredes y te puedes imaginar lo que eso supone. Hay determinados locales que atraen a un tipo de clientes que producen más escándalo (ruido), todo lo cual hace que el descanso sea imposible día tras día.
Esto ha provocado que muchos vecinos, ahora, también opten por irse del barrio, y los que han podido han reformado la vivienda o han puesto aire acondicionado porque no pueden abrir las ventanas. Este es un barrio donde vive mucha gente mayor que se encuentra indefensa y es invisible ante esta situación.
¿Cuáles son las medidas que se han tomado hasta ahora?
R.L: Se ha optado por calificar algunas calles Zonas Acústicamente Saturadas, donde se aplica una normativa específica que afecta a los horarios de apertura de los establecimientos y retirar las terrazas a las 12 de la noche, pero la gente sigue en la calle hablando, alborotando, de fiesta; además está la gente que se emborracha y su comportamiento cívico es nulo, lo que conlleva entre otras cosas, vómitos, orines y basura en las calles.
También es un tema educacional. En el año 2016, realizamos una campaña titulada “Russafa baixa la Veu”, que presentamos a la Junta Municipal de Russafa, que se puso en marcha y a la que se invitó a colaborar a la Asociación de Comercios de Hostelería de la zona, con el fin de hacer ver a la gente que para pasarlo bien no hace falta chillar cuando se habla en las terrazas.
Esta campaña de concienciación fue un éxito, la Junta Municipal de Russafa contó con la colaboración de la Sala Russafa y contrató a unos actores que realizaban pequeñas piezas de teatro en la calle, y entregaban unas tarjetas que se hicieron y que llevaban el mensaje: “te puedes divertir igual bajando la voz”. Iban vestidos de época y se acercaban a las mesas transmitiendo este mensaje con una pequeña invitación a bajar la voz acompañada de humor. Se ha propuesto repetir la experiencia, pero de momento no se ha conseguido aduciendo que es caro y no hay presupuesto.
Si primero se trabajara en la educación y luego se informara de que hay sanción ante los incívicos comportamientos, sabemos que habría cambios importantes. Y llegado el caso… se tendría que sancionar.
¿Cómo ha afectado a los vecinos la habilitación de bajos y pisos turísticos?
R.L: Ahora acaba de sacar el Ayuntamiento una nueva normativa que afecta a los apartamentos turísticos. Las plantas bajas dedicadas a este tipo de negocio son las que menos problemas dan. Existen edificios enteros dedicados a apartamentos turísticos. En estos casos el problema principal es de convivencia debido a que los turistas salen a las galerías interiores o balcones interiores de la finca y hacen sus fiestas privadas bebiendo, hablando y molestando al resto de vecinos de las fincas colindantes que intentan descansar. En algunos casos hemos contactado con los dueños del negocio para que ponga normas a sus clientes, y a base de protestar se han ido corrigiendo estas acciones. No obstante, siguen viniendo nuevos turistas y se repite la situación. Todo esto, volvemos a lo mismo, necesita campañas de educación, concienciación y en su caso, sanción.
¿Se ha dado el caso de que se hayan desalojado vecinos de sus casas para convertir esos pisos en pisos turísticos?
R.L: Si tomamos la pregunta de forma literal no tenemos datos para confirmarlo, si información de no renovar alquileres o subir considerablemente los precios. Ha ocurrido desde hace años, que fincas de tres o cuatro alturas, viviendas antiguas, pisos pequeños, sin ascensor, que se han ido deteriorando, y los propietarios o inquilinos se han marchado.
Esto dio lugar a que personas interesadas compraran estos pisos por poco dinero, para luego rehabilitarlos y cobrar mejores alquileres o convertir la finca en pisos turísticos o en hotel. Sigue ocurriendo a día de hoy.
Pero este tipo de negocios turísticos nos preocupa menos, porque los problemas que pueden generar son más fáciles de resolver. Sí es un problema los pisos turísticos no declarados o ilegales, y desde la Federación de Vecinos estamos trabajando para ver cómo se puede ayudar para mejorar la transparencia y la realidad de esta situación.
El barrio de Russafa, como sabes era como un pueblo, y ese ambiente cercano, familiar, con nuestras tiendas de toda la vida, ha desaparecido, ha cambiado. ¿Por qué ha ocurrido esto? Porque los dueños de las plantas bajas, han vendido o alquilado sus locales a aquellos negocios que más ganancia tienen, negocios de restauración y ocio, dirigido a turistas y clientes de paso. Los productos que muchos ofrecen están orientados al turista.
También ha cambiado el tipo de vecindario. Hay mucha población inmigrante venida de otros países (magrebís, sudamericanos, rumanos, chinos, indios, rusos, franceses, ingleses), es una población multicultural con la que se puede vivir si nos respetamos. Hasta ahora, la convivencia, en general, es aceptable y si aparece algún problema se intenta resolver sin denuncias.
Ha habido años, durante los cuales la integración de la población magrebí fue problemática, en estos momentos tenemos unos grupos de personas que están ilegales, y se buscan la vida como pueden, ejemplo: nunca hemos tenido “gorrillas” en el barrio y ahora tenemos.
El problema de la droga sigue existiendo, hay zonas donde se reúnen los fines de semana 80 o 90 jóvenes para hacer botellón, que empiezan a las 11 de la noche y terminan a las 7 de la mañana, lo que conlleva ruido, suciedad, basura, inseguridad, etc. ¿Cómo solucionar esta situación? Es complicado, si no se crea una figura específica para esas situaciones. Volvemos al tema de educar, avisar y sancionar, tener más policía para patrullar y disuadir con su presencia a pie de calle (no motorizada). En estos últimos años nos hemos quedado sin policía de barrio, de proximidad. Actualmente lo tenemos asignado (diurno).
Proyectos en los que hayáis participado y objetivos conseguidos.
R.L: En el 2005 se aprobó y se puso en marcha el Plan RIVA-Russafa, cuyo objetivo era lograr la recuperación urbana, económica y social del barrio. Se consiguió la reurbanización de las calles y la construcción del colegio en la calle Puerto Rico. La campaña de concienciación “Ruzafa baja la voz” fue también interesante y eficaz al menos durante un tiempo. Participamos también en el proyecto del Parque Central, presentando propuestas de mejora al proyecto de las cuales algunas aceptaron y otras no.
Otra cosa muy importante que hemos conseguido es que los vecinos se atrevan a denunciar cuando se produzcan situaciones problemáticas, especificando el problema con rigor y no exagerando los hechos, para que la policía pueda hacer su trabajo.
¿Tenéis problemas con el aparcamiento?
R.L: Es un caos, no hemos conseguido gran cosa, se hizo el aparcamiento del Mercado de Russafa, que fue un alivio para el barro, contamos con algún parking privado, pero sigue siendo un problema porque hay mucha finca antigua que no tienen garaje. Cuando estuvimos trabajando en el proyecto del Parque Central, sugerimos realizar un estudio para ver si por debajo de la calle Filipinas se podría hacer un parking, pero nos dijeron que no era posible.
También existe el problema del transporte público, tenemos la línea 8 que viene del centro y antes llegaba hasta la puerta del Hospital de la Fe, pero ahora para dar servicio a la parte nueva (Turia Nova), han cambiado el recorrido y ya no te deja en la puerta, teniendo que hacer un recorrido importante a pie hasta llegar al hospital.
Además el autobús hace un mayor recorrido lo que hace que los tiempos reales entre vehículos haya aumentado, además de que los autobuses a determinadas horas vayan sobrecargados. Hay que añadir que hay mucho turista que se dirige al centro y viceversa, lo cual implica que los autobuses vayan llenos en algunos tramos horarios, y se queden sin servicio muchos vecinos, teniendo que esperar a veces, 37 minutos para coger un autobús.
¿En qué proyectos estáis trabajando?
R.L: Nuestro único objetivo dentro de la asociación es conseguir mayor calidad de vida para el vecindario, las fiestas y otras áreas de intervención en el barrio, ya las cubren otras asociaciones vecinales; nuestro proyecto más importante en estos momentos es seguir luchando contra el ruido y la actividad irregular en la vía pública.
Nosotros formamos parte de las Mesas de Trabajo de Urbanismo, Salud, Servicios Sociales, Cultura y Educación, de la Junta Municipal de Russafa.
Dentro de estos organismos colaboramos dando nuestra opinión y presentando proyectos que puedan beneficiar al barrio, según nuestra experiencia y lo que nos llega y observamos.
Organismos con los que colaboráis para conseguir vuestros objetivos.
R.L: Nos relacionamos principalmente con la Federación de Asociaciones de Vecinos, el Ayuntamiento de Valencia, la policía local y la policía nacional.
¿Tenéis alguna zona del barrio que esté protegida?
R.L: Tenemos muchos edificios protegidos, por ejemplo la Iglesia de San Valero, el Grupo Escolar Balmes, … Tenemos la parte vieja de Russafa que tiene varios edificios de más de 100 años y están protegidos. ¿Qué implica eso? Hay una normativa que regula el mantenimiento, adecuación y reformas que se realicen en esta clase de edificios. Generalmente son fincas de poca altura de principios del siglo XX, con pocos vecinos, lo cual supone invertir mucho dinero por vecino para el mantenimiento o reforma del edificio.
¿Este tipo de viviendas protegidas dispone de alguna ayuda para realizar el mantenimiento o rehabilitación?
R.L: Si tú quieres hacer una reforma se puede pedir una subvención al Ayuntamiento de Valencia, pero suele pasar que cuando vas a solicitarla ya no queda partida presupuestaria. No es fácil.
¿De qué servicios públicos y privados dispone el barrio?
R.L: El barrio dispone de una buena y variada dotación educativa, de un pequeño centro de salud, diferentes servicios de atención ciudadana a través de la Junta Municipal de Russafa, la Biblioteca Municipal Nova Al-Russafí, un Centro de Recursos de Ruzafa que alberga el Centro de Atención Temprana y el Servicio de Atención a las Personas con Medidas Judiciales de Apoyo (SAPEMA), el Centro Municipal de Actividades de Personas Mayores de Russafa y el Centro Municipal de la Juventud.
Russafa no dispone de instalaciones deportivas públicas porque no hay espacio, aunque se tiene previsto utilizar las Naves de Ribes del Parque Central, y dotar al ciudadano de una pista polideportiva, tres salas deportivas, piscina climatizada, y pequeños espacios para realizar diferentes actividades deportivas.
De momento solo hay dos edificios en el Parque Central que se han habilitado, uno es la sede de la Universitat Popular de València, y otro edificio que funciona como espacio cultural, Ribes Espai Cultural, que permite adaptarse a exposiciones, representaciones escénicas o presentaciones, y acoge parte de la programación del Teatre Escalante. Y sigue pendiente de poner en marcha otro de los edificios que acogerá el centro de Servicios Sociales, y en la misma nave se habilitará un Centro de Día para Jóvenes.
Asociacionismo en el barrio. ¿Cuántas asociaciones hay en el barrio dedicadas a la defensa y mejora del mismo?
R.L: La Asociación Ruzafa-Gran Vía, fue la primera asociación creada para la defensa del barrio, Gent de Ruzafa, la Plataforma per Russafa, Russafa Descansa, Colectivo Russafí.
Cada una de ellas se mueve a diferentes niveles, y con todas ellas mantenemos contacto y colaboración en los puntos en los que coincidimos.
Actividades culturales relevantes del barrio.
R.L: El barrio de Russafa tiene una gran tradición teatral desde antes de la guerra civil. La Sala Ruzafa nació en el año 2011, gracias a la compañía teatral valenciana Arden Producciones, unas personas valientes que se atrevieron y decidieron comprar un local con todo lo que ello conllevaba. Desde entonces hacen un teatro independiente, organizan festivales a nivel nacional, funciona como centro docente y sala de ensayos y acercan el teatro al barrio.
Existen diversas asociaciones que organizan eventos culturales, como RussafArt. Es un evento artístico que se celebra cada dos años. Durante la celebración, los artistas ubicados en Russafa abren las puestas de sus talleres para dar a conocer su obra.
El Carnaval de Russafa organizado por la Federación Intercultural del Carnaval de Russafa, es también muy popular Russafa Escènica, el Porrat de San Valero y San Blas, y por supuesto las Fallas de gran tradición e implicación en todo el barrio.
Asociación de Vecinos Gent de Ruzafa. Teléfono de contacto 626201245
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